De noche es más difícil pensar. Porque son momentos de entrega, de cansancio.
Agradezco no tener un minuto disponible. Posiblemente me habites nuevamente, y la verdad es que necesito que te vayas un rato.
De todos modos, hay un momento en que me entrego completamente. Y es uno muy puntual: alcoholizada, malhumorada, abandonada, sin palabras ya y de noche. Ahí sí podría ser tuya.
A veces fantaseo con eso. Creo que podría ser de cualquiera en ese momento. Creo que me entrego a mí misma, y el punto es qué es lo que yo quiero hacer conmigo.
Si pudiera desdoblarme...
Una se quedaría acá, posiblemente con la misma rutina. No cambiaría mucho más: la mañana, el colectivo, la ventanilla, los auriculares, la caminata, el rodete, el mate y el calor.
Otra se potenciaría...sería mucho aún más limítrofe que yo. Dormir desnuda, llegar tarde, fumar, leer, caminar bajo la lluvia, no tener miedo a las consecuencias....actuar! Hacerlo sin pensar!
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