Crear un amor platónico.
Crearle los brazos, los abrazos, los ojos y la comisura de la boca. Solo mirar los labios como bailan al hablar, cómo se mojan con su lengua, como se muerden entre líneas.
Crear sus pausas, sus enojos, sus siestas, sus huídas.
Crear todo lo necesario para que sea mi amor platónico. Una barba entrecana, la ironía como esencia. Una flacidez justa. Una tonicidad necesaria. Su actitud, su accionar, sus tiempos.
Su mirada desaparecida. Su mirada perversa. Su mirada iracunda. Su mirada enamorada. Su mirada innecesariamente triste.
Pensar sus músculos, su cuerpo, su sexo, sus pelos, su fuerza, su olor y su humedad. Todo aquello que lo hace animal.
Y de ahí en más, solo entender mi culpa y mi entrega.
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