jueves, 28 de marzo de 2024

Por las dudas, dudo

 Hay un ejercicio insano que practicamos las madres que es el "todo va a estar bien".

Incierto el destino, adversos los vientos, pero nos paramos ante la intempestad y

"Todo va a estar bien"

Peligra nuestras ganas, perdemos la cordura pero

"Todo va a estar bien"

Tenemos por nuestra vida y quisiéramos desaparecer pero

"Todo va a estar bien"

Pensamos en la muerte, el desahucio, el hambre y la angustia ganas terreno y repetimos

"Todo va a estar bien"

Solo hay un ganador en todo esto, y es el mantra que teníamos las noches que no podemos dormir. "Todo va a estar bien". Desolación, incertidumbre. "Todo va a estar bien". Se repite en un sinsentido que deja sabor a poco por "Todo va a estar bien" se vuelve un jugo aguado que de empasta en la lengua, por detrás de nuestros ojos.

"Todo va a estar bien" nos da el buenos días a los días que ya ni buenos pueden ser. De a poco de tiñe en duda...¿Todo? Quién sabrá lo que pasará si algo no está bien. Si algo no está ni siquiera...

Ya ni es un deseo, ni un mantra, ni un dejo de esperanza. ¿Estás?

Se consumen las cenizas, los fondos de los vasos, los abrazos, las penumbras y el sofoco. ¿Bien?

martes, 6 de septiembre de 2022

El tiempo muerto de las madres

 El tiempo muerto de las madres no siempre es un café de mierda. A veces también es una medialuna con culpa.

Es correr para llegar temprano a la actividad que no la incluye. Correr para entregar, para soltar, para empezar a existir más allá de la existencia maternal.

A veces es un no-tiempo, o un no-lugar y hasta una no-distancia. La negación de sentirse madre por un rato está fundada en la necesidad del tiempo muerto.

Un tiempo que muere y mata. Muere para engendrar otra cosa, otra existencia más profunda que la cotidiana.

Un tiempo muerto es café con leche y Piazolla, o cerveza y Bjork o un pucho en la oscuridad. Pero siempre tienen una mirada ausente, que parece invitar a escapar. Dejar atrás eso que nos hace matar el tiempo.

Por otro lado, es una sensación de ese pestañeo que dura dos horas en la plaza. Veo muchas madres asesinando el tiempo (entre otras rumiaciones) mientras hamacan interminablemente un crío. He sido testigo de asesinatos y me siento cómplice, porque yo también las hubiera acompañado en las filas de los supermercados, con la mirada ausente mientras el becerro patalea; viendo como se mueren los minutos, y la vergüenza, la paciencia.

Ojo, también están las que todavía son felices planificando su coartada.


lunes, 25 de julio de 2022

Tengo la paciencia para convertirte en mi texto. Abrir todas las A necesarias para que entres, cada punto...cada mayúscula me abarcará desde lo más profundo que no puedo decir.

Pienso manipularte para que seas mi copa de vino. Embriagarme en tus líquidos, convertirme con ellos, fluír juntos y evaporarnos para renacer nuevamente.

Inhalo tus palabras
6 pitadas me bastan para inhalar  tu libido.
6 bocanadas sordas para exorcizar tu placer

La pornografía, la brisa, la lluvia, el escalofrío, el mate y la ausencia / Eso (y la ausencia)

Sos mi piel de gallina, mi escalofrío,
mi agitación, mi ansiedad,
mis pudores, mis cosquillas,
mi inquietud, mi sonrisa incómoda,
mi mate matutino, mi bronca,
mi inoportunidad, mi desgracia,
mi inercia, mi sabor en la boca,
mi odio, mi indiferencia,
mis llantos mudos, mi apagón,
mi peso en la espalda, mi nudo en la garganta,
mis puteadas susurradas,
mis noches de insomnio,
mis lecturas pornográficas,
mi insatisfacción, mi necesidad,
mi sed, mi calor,
mi desorden,
mi cadaver
exquisito.

Eso
y la ausencia.

Sos la culpa de todo.
De lo pesadas que se vuelven las cosas algunos días.
(tanto que aplastan, me desdibujan).

Releerte medio borracha.
Se me nublan tus/mis deseos.

No por ausente sos inofensivo.
De solo verte, me doy miedo.

viernes, 12 de febrero de 2021

VII

Sos la eterna ausencia
la cara sin gesto
la mano que se aleja
el paso sordo.
Sos allá
lejos
la sombra
el rabillo del ojo
el tono del teléfono
el doble tilde
el mensaje reenviado.
Sos la canción en loop
la foto fuera de foco
el mate frío esperando
la canilla goteando
la heladera abierta.

Sos puntos suspensivos.

(Y todo esto ya tiene un año acá, ausente, esperando por mí.)

lunes, 27 de mayo de 2019

VI

Al final, habito el lugar en donde todo pudo ser de otra forma...y me doy cuenta que desde ahí escribo. Desde la eterna fantasía que lo que fue, o podría haber sido diferente si tan solo...
Si me hubiera animado a tantas cosas, no sería la que soy ahora, claramente. Si me hubiera entregado a mi misma años antes...mucho años antes. Podría ser más pasional y no tan cerebral. ¿Dónde estaría? ¿En esta misma ciudad? ¿Con este mismo cuerpo? ¿Con estos mismos miedos? Posiblemente no, y me construyo como te construyo a vos, desde la ausencia. 

Me llevo tu sabor en la punta de la lengua. Todo salado, todo atiborrado de vos. Con olor a mar, a sal, a arena y a sudor tuyo. Un poco color sepia, de un atardecer que no concluye. Algunas hojas de árboles se mueven, algún ruido de agua, alguna espuma, algún pájaro, algún perro, alguna moto.
Esa esencia la recuerdo de otro sueño, de haber ya nadado en ella.

Hacer un mapa desde mi cabeza, recorrer con los dedos cada una de tus hendiduras, de tus pliegues, de tus marcas y cicatrices. Recordar, rearmar o recrear, y lo que falte, saborearlo para inventarlo a ojos cerrados.
Me guía tu agitación, tu tensión y tu tembloroso pudor. Sigo el mismo camino, una y otra vez, para que ahora me lleven a otro lugar, uno que no conozcas ni vos. Quiero inventarme para darte un final de capítulo inesperado.
Nada de finales abiertos ni de puntos suspensivos esta vez. 

jueves, 4 de abril de 2019

IX


Desearía ser más oscura
caer mas bajo
arrastrarme con menos ganas.
Destruirme, desarmarme, derretirme, derramarme y sangrar…
fluir y evaporarme,
todo lo que no puedo gritar y esconderme.

Correr con gran caudal, con fuerza destructiva.
Caer como catarata abismal, intensa e intempestiva.
Destruir todo lo que me toque.
Alcanzar todo lo que se escapa,
mojarlo, ablandarlo y desbordar.

viernes, 25 de enero de 2019

IV

Yo siento que antes sabía escribir. Me sentaba en cualquier lugar y simplemente vomitaba.
Siento que no tengo más nada que decir porque ya no me tengo.

El aire en mi cara, mi pelo enmarañado, mi sudor, mi aliento, mi vida ya no es mía.

Si no escribo, no me hablo. Ese diálogo eterno, íntimo, apasionado que solía salvarme ya no me nace. Caminar no me nace. No sé ya cómo estar conmigo. Me aburro, me desespero, me ignoro y me fastidio de mí misma. No sé si me sigo cayendo bien. No se si me volvería a elegir.

Me voy a reenamorar. Tengo que reconquistarme. Una peli, una comida, un baño, un par de chistes, algunas cervezas, fumar un poco, reír, embriagarme, tocarme, gozarme, dormir totalmente desnuda y despatarrada y despertarme extasiada.
Ese sería mi ritual para enamorarme. Pero seguro me dejaría una nota, diciéndome que no sé qué me pasó, que no puedo manejarlo, que la pasé muy bien, que gracias por todo, pero no.
Al fin y al cabo, mi fantasía es abandonarme.

jueves, 17 de enero de 2019

III

Crear un amor platónico.

Crearle los brazos, los abrazos, los ojos y la comisura de la boca. Solo mirar los labios como bailan al hablar, cómo se mojan con su lengua, como se muerden entre líneas.

Crear sus pausas, sus enojos, sus siestas, sus huídas.

Crear todo lo necesario para que sea mi amor platónico. Una barba entrecana, la ironía como esencia. Una flacidez justa. Una tonicidad necesaria. Su actitud, su accionar, sus tiempos.

Su mirada desaparecida. Su mirada perversa. Su mirada iracunda. Su mirada enamorada. Su mirada innecesariamente triste.

Pensar sus músculos, su cuerpo, su sexo, sus pelos, su fuerza, su olor y su humedad. Todo aquello que lo hace animal.

Y de ahí en más, solo entender mi culpa y mi entrega.


II

De noche es más difícil pensar. Porque son momentos de entrega, de cansancio.
Agradezco no tener un minuto disponible. Posiblemente me habites nuevamente, y la verdad es que necesito que te vayas un rato.

De todos modos, hay un momento en que me entrego completamente. Y es uno muy puntual: alcoholizada, malhumorada, abandonada, sin palabras ya y de noche. Ahí sí podría ser tuya.
A veces fantaseo con eso. Creo que podría ser de cualquiera en ese momento. Creo que me entrego a mí misma, y el punto es qué es lo que yo quiero hacer conmigo.

Si pudiera desdoblarme...
Una se quedaría acá, posiblemente con la misma rutina. No cambiaría mucho más: la mañana, el colectivo, la ventanilla, los auriculares, la caminata, el rodete, el mate y el calor.
Otra se potenciaría...sería mucho aún más limítrofe que yo. Dormir desnuda, llegar tarde, fumar, leer, caminar bajo la lluvia, no tener miedo a las consecuencias....actuar! Hacerlo sin pensar!

martes, 15 de enero de 2019

I

Como volviéndome agua, espuma de mar, me escurro en la noche. Pienso que ya nada puede ser peor que la monotonía. Pero bueno, si: el día y la noche pasan sin más, desdibujados y todo se traduce en un pensamiento recurrente.
Una idea así, que se va y viene, como el frío, como la lluvia, como el viento que arrastra todo eso que no pretende ser arrastrado.

¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué es lo que dije? ¿Será algo de todo eso que uno piensa, siente y no tiene palabras? Tal vez. ¿Tiene sentido tratar de traducir?

Y pensar que la cosa era otra...de otra forma, con otro ritmo. Y que yo no era espuma de mar, ni agua, ni tormenta. Era otra cosa, eso lo tengo claro.
Y ahora me encuentro con esto, con no saber.

Ya las canas son tan mías, que me desbordan...vienen desde adentro, y se me enredan por dentro y por fuera.
Tal vez alguien sepa cuándo pasó esto. Yo no. Yo soy la que nunca sabe qué pasó. Qué me pasó. Yo soy no.